
Cuando llegue aquí me parecía graciosa la idea de rodearme de ardillas, incluso hoy por hoy cuando las veo me gustan pero realmente son un problema para la isla.
Fuerteventura no se caracteriza precisamente por su verdor, es la más antigua de las islas del archipielago y la más árida. Por ello, las ardillas se dedican a comer lo poco verde que tiene la isla y eso incluye los cultivos majoreros (el mejor festín). Para colmo, la escasez de lluvia y las altas temperaturas hacen que los papás y mamás ardillas se reproduzcan y tengan muuuuuuuuuchas bebés ardillitas...

¡Esto es una plaga imposible de parar! Yo tengo el corazón partío...
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